Opinión: Caleao, una barbarie

EL anuncio del Gobierno central de la construcción de la presa de Caleao, en pleno parque de Redes, supone uno de los grandes despropósitos de la política hídrica nacional que afecta de forma sensible a Asturias, y supone el triunfo de los Montillas y Magdalenas sobre las Narbonas y, en Asturias, además de producir un grave desencuentro entre los dos socios de gobierno, supone afianzar los virreinatos de quienes antes eran dueños del carbón y ahora quieren serlo del agua. En una comunidad que pretende vender ‘Paraíso’ sobre el compromiso de la sostenibilidad, Caleao es una barbarie.

En una región con población decreciente y con una estructura económica basada cada vez más en los servicios y en las nuevas tecnologías, no tiene por qué aumentar sustancialmente el consumo de agua. Incluso, el progreso tecnológico podría contribuir eficazmente a reducirlo, como ocurre en otras regiones y países.

El hipotético aumento de la demanda de agua dependerá, como la de los demás bienes del mercado, de los precios que se apliquen, de la carga impositiva sobre ese bien y de los mensajes educativos y publicitarios que se reciban.

En Asturias el precio del agua al consumidor es bajo y podría darse el caso de que la tan temida escasez de agua se eliminase con pequeñas subidas de precio o de la carga impositiva que pesa sobre la misma (compensable con la bajada de otro tributo) o con una adecuada campaña publicitaria o de educación ambiental. Los consumidores casi siempre responden eficientemente a las señales del mercado tales como el precio o la publicidad.

Además habría que revisar el parque existente de infraestructuras hidráulicas y su estado actual. De todos es conocido que existen presas en la región, en las cuencas del Nalón-Narcea o el Navia, que no se usan habitualmente para facilitar agua de abastecimiento y que, con ciertas actuaciones de inversión o negociando la extinción o modificación de algunas concesiones, podrían facilitar caudales adicionales para el consumo. Y también es sabido que por las obsoletas tuberías de nuestras ciudades se pierde cada día un importante porcentaje de agua.

Existen en Asturias otras fuentes de recursos hídricos abundantes cuya utilización posiblemente tendría un menor coste ambiental y económico que la construcción de nuevas grandes presas. Ahí están las aguas subterráneas y la posible captación de nuevos manantiales. En el Plan Hidrológico se hacía referencia a esta cuestión y es un área que permitiría gastar el dinero en investigación en vez de hormigón. En Asturias llueve entre 150 y 200 días al año y aquí pueden faltar otras cosas, pero no agua. La distribución del poblamiento asturiano es una muestra evidente de ello.

Caleao sería un grave atentado a nuestra naturaleza. El valle de Caleao es un paraíso natural que merece ser conservado, en el que viven miles de animales y plantas y unos pocos seres humanos. Este alto valor natural ha sido reconocido por el Gobierno y el Parlamento regionales al declarar por Ley el territorio de Caso y Sobrescobio como parque natural de Redes.

No es alegable que la presa, redundará en beneficio de los habitantes del Parque y sus ayuntamientos. Esas obras benefician a las empresas o entidades que las ejecutan, las gestionan o las explotan. A los habitantes de Redes, a sus ayuntamientos, lo que les vendría bien serían políticas de desarrollo local y mejora de los servicios públicos que hoy se les niegan o regatean, y que tienen un coste mucho menor que las cifras millonarias que se barajan para las grandes infraestructuras. Políticas concretas que permitirían fijar la población joven y orientar a esos concejos por la vía del desarrollo sostenible.

Son actuaciones como ésta las que propiciarán en otoño (y si no al tiempo) la salida del grupo parlamentario socialista en el congreso de más de un diputado adscrito al mismo.

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