Opinión: Asturias, cambio climático y globalización

Asturias, cambio climático y globalización
JOAQUÍN ARCE FERNÁNDEZ/MIEMBRO DE LA MESA FEDERAL DE LOS VERDES DE ASTURIAS

¿Qué prevalecerá en esta lucha entre nuestra tendencia a pelear y contaminar y nuestra capacidad para razonar y calcular?

Paul A. Samuelson

La amenaza del cambio climático causado por la emisión de gases de efecto invernadero está muy de actualidad aunque se trata de un problema que viene de atrás y nos afectará sobre todo a largo plazo. Samuelson y Nordhaus ya lo contemplaban hace más de 10 años, junto con sus efectos económicos, en un apartado más de su manual, que estudian casi todas las generaciones de economistas. Y lo mostraban como un exponente de los problemas que plantean los bienes públicos (aquellos, como la contaminación, que el libre mercado no produce con eficiencia y deben ser controlados por los poderes públicos, cuando los hay) y como un riesgo muy importante lleno de incertidumbres.

Pero ahora el tema parece que está concretándose y calando en la sociedad. Todo el mundo conoce las advertencias de Al Gore. Y el reciente ‘Informe Stern’ sobre las repercusiones económicas concretas del cambio climático. En las próximas semanas, además, se hará público el 4º Informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) de la ONU y los avances que han salido estos días confirman varias cosas: que el calentamiento de la Tierra es provocado por la actividad humana, que ya no puede ser evitado y que los cambios serán graves y durarán siglos: aumento de las temperaturas y de los fenómenos climáticos extremos, retroceso de los glaciares y subida del nivel del mar, fuertes cambios en las corrientes marinas y en los climas locales, extinción y desplazamiento de especies animales y vegetales, grandes movimientos migratorios de personas, nuevas epidemias tropicales en el norte, etc.

Aunque algunos todavía dudan de que ese cambio se vaya a producir o de que sus efectos sean tan negativos como se prevé, son ya una minoría. La mayor parte de la comunidad científica y política internacional tiene claro que el cambio climático, provocado por quemar en muy pocos años los combustibles fósiles que tardaron millones de años en formarse, va a llegar de forma bastante rápida y tendrá efectos económicos, sociales y ambientales muy graves.

Visto todo eso, queremos abordar dos aspectos de este tema que nos parecen interesantes desde la perspectiva asturiana. En primer lugar, valorar por qué creemos que el cambio climático es inevitable en el contexto vigente a escala mundial. En segundo lugar, ver qué estrategias deberíamos seguir en Asturias para afrontar este fenómeno.

En relación al primer punto, el IPCC, en el avance citado ya indica que el nivel del mar y las temperaturas seguirán subiendo durante más de un siglo, incluso si mañana se eliminan las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero, además, esa eliminación está muy lejos de conseguirse, pese a los tímidos acuerdos de Kioto. Los problemas globales que existen ahora en la Tierra: el cambio climático, el hambre y la pobreza, el crecimiento demográfico, la pérdida de espacios naturales y biodiversidad, las guerras y el terrorismo, el riesgo y la proliferación nuclear, el sida y otras enfermedades en África, la emigración por razones políticas, económicas o ambientales, etcétera, no se resuelven casi nunca. Y no porque sea imposible técnicamente, sino porque no hay ningún organismo o institución que tenga, a la vez, la voluntad, las competencias y los recursos necesarios para resolverlos. La globalización en la que vivimos es muy buena para el funcionamiento de los mercados, las empresas transnacionales y la circulación de los capitales. Pero es bastante negativa para la extensión de los derechos sociales, el Estado de bienestar, la conservación de los valores naturales y culturales, los derechos humanos y la paz. Por dos razones: porque la globalización neoliberal basada en el libre mercado y la competitividad, a corto plazo, no aporta casi nada para el desarrollo de esos bienes y derechos, y porque, además, la necesidad de competir debilita a los Estados nacionales frente a las empresas y limita los logros conseguidos en algunos países a lo largo de décadas: el Estado del bienestar, los derechos laborales y sociales, etcétera.

Sólo la aparición de unas instituciones públicas, una regulación y unos movimientos sociales fuertes a escala mundial, algo que está todavía en pañales, podría acabar con la jungla actual de la globalización y todos sus efectos externos sociales, económicos y ambientales perjudiciales, entre los que ocupa un lugar destacado, sin duda, el cambio climático.

Respecto a las estrategias a seguir en nuestra región creemos que pueden ser tres. Por responsabilidad, debemos apoyar con interés y medidas concretas la aparición de un Gobierno mundial social, democrático y fuerte, que, entre otras cosas, pueda frenar algo este proceso. Por solidaridad, llevar a cabo en nuestro territorio medidas para cambiar el modelo de desarrollo y reducir las emisiones. Y por necesidad, estudiar y adaptarnos a las repercusiones del cambio climático.

En relación a la solidaridad, en Asturias, deberíamos disminuir el consumo excesivo de todo tipo de bienes, promover el llamado consumo responsable, fomentar el ahorro y la eficiencia energética y las energías renovables, hacer políticas de movilidad sostenible penalizando el uso de los vehículos privados y el transporte aéreo y cumplir al pie de la letra las indicaciones de reducción de emisiones que nos lleguen del Gobierno estatal o de los acuerdos internacionales. No intentar esquivarlas como se hace a veces y como piden algunas fuerzas políticas, sindicales o empresariales. Debemos hacer ese esfuerzo, aun siendo conscientes de que, por nuestra escasa dimensión, hagamos lo que hagamos, la situación futura va a cambiar poco.

Por último, siendo prácticos, debemos volcarnos también en el análisis y la adaptación de nuestra región a las ya explicadas consecuencias de ese fenómeno: ¿como afectará a Gijón, Navia, Ribadesella, etcétera, la subida del nivel del mar?, ¿y a nuestra playas?, ¿qué cambios producirá el aumento de las temperaturas en nuestros bosques de castaños, hayas y robles, en los prados, cultivos y animales?, ¿desaparecerán las estaciones de esquí?, ¿llegarán a Asturias nuevas enfermedades tropicales, sequías, grandes temporales o lluvias torrenciales?, ¿vendrán más emigrantes de África o del resto de la Península?, ¿cómo nos afectará la variación de las corrientes marinas?

Para ello habría que crear ya una unidad de investigación y de desarrollo de planes y actuaciones a escala regional. Tratar de minorar las repercusiones negativas del cambio y, por qué no, intentar aprovechar las que pueda haber positivas, que, sin duda, alguna habrá.

Hay 3 comentarios

  1. Ana López /

    Está muy bien el planteamiento, el problema radica en concienciar a los políticos …….. que como siempre, piensan a corto plazo ya que las elecciones son cada 4 años. Un poco de sensatez y desprendernos del antropocentrismo no nos vendría nada mal; poder considerar que estamos de paso y que solo somos usuarios que debemos dejar el planeta, al menos como lo hemos recibido……. en fin nada que no sepamos todos………. Yo, la verdad, es que no tengo esperanza en que esto se pueda solucionar, no hay nada mas que oir a nuestros representantes políticos en materia medioambiental……….. ¿quien los asesora? A veces pienso que estamos ante un nuevo «traje del emperador» necesitamos que un niño diga al emperador que va desnudo por la calle.
    Ya lo decía José Luis Sampedro en El mercado y la globalización, «otro mundo es seguro», esperemos que sea bueno para la mayor parte de los que habiten el planeta.

  2. Elena /

    Yo pienso que cada uno tiene lo que se merece , aunque sea una afirmación algo triste, pero supongo que nosotros tenemos los dias, los años o los siglos contados….imagino que a este paso, pronto tendremos que buscar otra vida en una de esas estrellas del espacio….romántico por cierto….

    Me parece dificilísimo compatibillizar desarrollo económico y ecología (ese termino tan guapo de desarrollo sostenible ), pero parece que no cuadran muy bién; pongamos ejemplos domésticos, millones de ellos y veremos que complicación : queremos estar fresquitos en el Sur…aire acndicionado; no tenemos tiempo de facer comidas….comida precocinada; la ropa , en esta tierra de verdes hermosos, tarda en secar ( bueno , ultimamente con estas temperaturas ,no ) una secadora, que calculalmos mal y nos sobra siempre comida, pa la basura; que los nuestros fios quieren una PSP pa Reyes, ahí está. …..

    El artículo, es sin duda, terrorífico y real…pero no hacemos nada. Nuestras vidas están llenas de INCONGRUENCIAS. Es verdad que los políticos tienen mucho, mucho poder en este campo, pero eso no sirve para que nos justifiquemos. A mi me justiican mis comportamientos ecológicos INDIVIDUALES. No estamos concienciados. Nos parece que con bajar la bolsa de la basura, nos desapareció el problema. No hay nada más deprimente que salir de noche y fijarse en las toneladas de basuras, que nosotros creamos.

    Nuestras vidas, son algo «pijas «y estamos, como dicen los asturianos, refalfiaos, somos consumistas natos.
    A mi me preocupa esa ecología, que no hacemos,… pero todos ( ese lema tan bueno de » el total es lo que importa » ).

    Tenemos que esforzarnos (, sin olvidar por supuesto, presiones a nuestros dirigentes y demás actividades , )en hacer de nuestros comportamientos cotidianos , una ecología activa ( Dificil … Dificil….Dificil…)

  3. joaquin / Autor del Artículo

    Gracias por vuestros comentarios tan interesantes.
    Los Gobiernos tienen que ponerse a trabajar y los ciudadanos se lo tenemos que exigir (si no, no lo hacen, se dedican a otra cosa)
    Una sociedad encerrada en espacios artificiales, informaticos y de realidad virtual , al margen del medio natural, como la que anuncia hoy Pedro de Silva en LNE, mete miedo y tenemos que luchar contra ello.
    salud

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