Opinión: Un diputado verde en el Suroccidente

El 18 de enero de 2007 podíamos leer con estupor un comentario del corresponsal de LA NUEVA ESPAÑA en Cangas del Narcea, Alejandro Álvarez, relativo a la visita del diputado de Los Verdes, el señor Garrido Peña, al suroccidente asturiano y al norte de León. En el antedicho artículo de opinión, que entendemos personal y no compartida por el diario, se descalificaba de manera insultante tanto al diputado como a sus acompañantes por la toma de postura respecto a diversas obras que se pretenden realizar en la zona. He sido yo, Enrique Fernández Menéndez, nacido en la calle Mayor, número 8, de Cangas, el responsable de recoger y traer a Francisco Garrido Peña (dos apellidos de origen asturiano, vaqueiro y cangués), doctor en Filosofía y asiduo de Asturias. A lo largo de la visita de dos días, en la que tuvimos ocasión de recorrer la estación de esquí, los presuntos trazados de autovías, la mina a cielo abierto de Degaña (que corona ya aguas vertientes y entra en La Veiga´l Palo, alterando incluso los límites provinciales), los desbroces y pistas (realizados sin ton ni son y alguno paralizado a 50 metros de una osera de parto en el valle de Naviego), estuvimos acompañados por miembros de la Plataforma para la Defensa de la Cordillera Cantábrica, tanto de Cangas como de Villablino; de integrantes de Filón Verde (asociación de mineros de Laciana contra el cielo abierto), y de miembros de Los Verdes, entre ellos el cangués Joaquín Arce. No pudo el señor Garrido conocer al corresponsal de LNE porque no hizo acto de presencia en ningún momento. Desconocemos cómo ha podido Alejandro Álvarez realizar su artículo y su comentario de opinión sin informarse personalmente acudiendo a la rueda de prensa que convocamos en La Chabola de Vallado, donde sí estuvieron otros medios escritos, radiofónicos y televisivos. En nuestro paso por Oviedo también tuvieron ocasión de hablar con el diputado varios medios de prensa y televisión, sin presencia de LNE. Ninguno de esos medios nos ha injuriado como lo ha hecho don Alejandro, aunque sí han recogido otras opiniones en otro sentido.
Me apena profundamente que no se escuchen nuestras ideas, razones y propuestas, y en cambio se nos insulte gratuitamente. Es un modelo de actuación propio de los pueblos y aldehuelas de España, muy practicado en el País Vasco por HB: son los conocidos juicios de pueblo (aquí podríamos llamarles juicios de chigre), donde no se escucha al acusado y a base de repetir los argumentos e insultos en su contra se le condena. Así resultó asesinado un quiosquero del PP por colaborador del Ministerio de Interior. Nadie lo escuchó, era inocente, y fue insultado antes y después de muerto.
Afortunadamente, una de las partes, nosotros, no estamos por la labor del insulto. Seguiremos planteando nuestros argumentos, nuestros datos, nuestras posturas fundamentales en hecho, leyes y razones. Hasta ahora sólo consignas nos han ofrecido los defensores de autovías, minas a cielo abierto y estaciones de esquí, y no razones fundadas. Consignas del estilo de «es necesario para el desarrollo de la comarca». ¿Por qué? ¿Cuáles serán esos beneficios y esas ventajas, frente al dinero que nos piden a todos los ciudadanos para sufragarlas? ¿Por qué no tenemos derecho a opinar acerca del destino de nuestro dinero, pagado en forma de impuestos? Y del uso del territorio, que es de todos, entre pérdidas e inversiones las estaciones de esquí han consumido 30 millones de euros de Asturias y León el año pasado.

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