200 años de Larra

Larra nos explica lo mucho que cuesta hacer libre a un pueblo…

“Las tres cuartas partes de los hombres viven de tal o cual manera porque de tal o cual manera nacieron y crecieron; no es una gran razón; pero ésta es la dificultad que hay para hacer reformas. He aquí por qué las leyes difícilmente pueden ser otra cosa que el índice reglamentario y obligatorio de las costumbres; he aquí por qué caducan multitud de leyes que no se derogan; he aquí la clave de lo mucho que cuesta hacer libre por las leyes a un pueblo esclavo por sus costumbres.”

“¡Siempre bayonetas en todas partes! ¿Cuándo veremos una sociedad sin bayonetas? ¡No se puede vivir sin instrumentos de muerte! Esto no hace por cierto elogio de la sociedad ni del hombre.”
“Un reo de muerte”, 1835

La generación tapón, incapaz de reconocer sus carencias, trabajadora infatigable para impedir a los mejores o a los jóvenes descollar, ya viene de antiguo, motivada en parte por una enseñanza que ridiculiza y humilla con un capirote a quien muestra alguna carencia formativa…

«Tal es el orgullo del hombre, que más prefiere declarar en alta voz que las cosas son incomprensibles cuando no las comprende él, que el confesar que el ignorarlas puede depender de su torpeza

“Aquí tenemos el loco orgullo de no saber nada, de quererlo adivinar todo y no reconocer maestros.”
”Vuelva Usted mañana” 1833

La solución a los problemas necesita un conocimiento de los mismos como el que plantea la Educación Ambiental, un conocimiento “problematizador”: sólo resolveremos un problema del colectivo cuando todos sean conscientes de la existencia del mismo:

“…porque sólo puede conocer la carencia de una cosa el que la misma cosa conoce: de donde se infiere que si todos los individuos de un pueblo conociesen su atraso, no estarían realmente atrasados.”
“En este país”, 1833

“…soy supersticioso, porque el corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer; sin duda por esta razón creen los amantes, los casados y los pueblos a sus ídolos, a sus consortes y a sus Gobiernos;”
“La Nochebuena de 1836”

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