Las razones del NO a otro embalse en el Nalón

El Comercio.

El embalse de Caleao, o mejor dicho, la construcción o no de este ‘pantano’ en la Reserva de la Biosfera de Redes, ha hecho correr muchos ríos de tinta en los últimos años. Afortunadamente y pese al empecinamiento de algunos dirigentes socialistas asturianos, el embalse de Caleao nunca ha sido una prioridad para el Gobierno central, que es a quien compete tal infraestructura, ya desde la época de la ministra Cristina Narbona.

Fruto de ese desinterés es que la tramitación administrativa de la iniciativa vaya felizmente, en este caso, acumulando retrasos. Así, Acuanorte Sociedad Estatal de Aguas de la Cuenca del Norte, S. A, tiene encomendado desde el 31 de diciembre de 2004 el «aumento de los recursos explotables» para abastecer de agua a Cadasa, basándose para ello fundamentalmente en el embalse de Caleao, en Caso. Para nosotros, este planteamiento supone ya un error de base: debería hacerse frente a las necesidades y no simplemente aumentar la captación de agua.

En todo caso, este encargo hecho a Acuanorte, viciado en su origen, forzosamente debe encajar en la planificación de la cuenca y requiere unos estudios previos y análisis de alternativas. En ese sentido se encargó en marzo de 2006 el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto de construcción del embalse de Caleao, contratado en marzo de 2006 a la empresa Tecnoma en 92.339 euros y plazo de entrega de ocho meses. Nada se supo de él en dos años y, ante ese retraso del que nadie dio explicaciones, nuestro diputado, Gaspar Llamazares, preguntó el pasado verano en el Congreso de los Diputados al Gobierno si la empresa adjudicataria del contrato había presentado algún documento relativo al Estudio de Impacto Ambiental, cuándo se recibirá y dará trámite de información pública al mismo.

El retraso es tal que incluso ha cambiado la legislación aplicable. El propio Gobierno reconoce, en su respuesta de febrero de 2009, que se inicia el procedimiento de evaluación de impacto ambiental en 2009 y con el nuevo Real Decreto-Ley 1/2008 que aprueba el texto refundido de la Ley de Evaluación de Impacto Ambiental de Proyectos. Esto implica, según la vigente legislación que regula el impacto ambiental, que deben valorarse las alternativas posibles dentro del proceso de Evaluación de Impacto Ambiental. A los estudios de alternativas se achaca desde el Gobierno de España el retraso en el trámite.

Pero es que, además, en la hipótesis escasamente probable de que las conclusiones del Estudio de Impacto Ambiental fuese favorable a la construcción del embalse, todavía sería necesario que se declare la adecuación del proyecto al Plan Hidrológico Norte II, que no es casualidad que no contemple la presa de Caleao. Del mismo modo, exigiría que posteriormente hubiera una declaración expresa de que se trata de una obra de interés general.

El embalse de Caleao afectaría a uno de los lugares más emblemáticos de Asturias para la conservación de la naturaleza, el Parque Natural de Redes, que además es Reserva de la Biosfera. No sólo debemos poner nuestro empeño en preservar esta zona natural del Alto Nalón, sino que para cualquier actuación en la misma debería contarse con la Unesco, que es quien ha reconocido los valores naturales de este Parque Natural por medio de su programa MaB (Man and Biosphere).

Por otra parte, existe margen para promover el ahorro de agua en la industria, los hogares y los ayuntamientos; no sólo eso, sino que se puede y debe empezar a utilizar el agua reciclada en procesos industriales que no requieren agua potable. Las pérdidas en las redes por fugas en tuberías y conexiones, que en algunos casos llegan a superar la mitad del agua potable distribuida, deben ser corregidas por medio de la renovación de las conducciones.

Se debe hacer frente a las necesidades de agua potable disminuyendo el consumo por medio del empleo de las mejores técnicas disponibles en la industria, que es la gran consumidora de agua en Asturias; también se ahorra agua renovando la red de distribución y aplicando tecnologías de ahorro urbano y doméstico, tal como viene haciendo la Empresa Municipal de Aguas de Gijón (EMA), que en una década logró rebajar el consumo per cápita en la ciudad casi un 40%, pasando de 265 litros por día en el año 2000 a 175 litros en 2008. El ejemplo contrario, el del dispendio injustificado, se encuentra en el Ayuntamiento de Oviedo y su servicio de limpieza que utiliza miles de litros de agua destinados a consumo humano para limpiar sus calles, incluso cuando llueve a mares muchos días del año, hurtando a la ciudadanía datos muy importantes como son los litros utilizados y su coste. ¿Es que no existen medidas de ahorro que puedan aplicar los ciudadanos y las administraciones cotidianamente?

En IU esperamos que en los estudios y en la correspondiente Evaluación de Impacto Ambiental del embalse de Caleao se tengan en cuenta todas estas consideraciones y razones; en otro caso, se demostrará que se habrán hecho las cosas mal.

Creemos que las soluciones sostenibles son las únicas existentes y no pasan, precisamente, por la construcción de un nuevo embalse en una zona protegida, sino por los postulados de la Nueva Cultura del Agua, que son los que apoyamos desde IU-BA-Verdes.

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