Opinión: Un ejercicio de prepotencia

EL espacio de la Universidad Laboral, concebido como ‘ciudad de la cultura’, como una amalgama de propuestas que debieran desarrollar el papel de motor gijonés, encardinado en lo que se denomina la ‘milla del saber’, jalonado por el campus de las ingenierías y el parque científico-tecnológico, se está convirtiendo, por mor del empeño político, en un grandonismo faraónico, en un instrumento de polémica permanente. Nada en contra de que la Laboral tenga un proyecto de desarrollo y recoja un conjunto de saberes y de ramas de formación junto con otros equipamientos volcados en la investigación. Lo de los hoteles cinco estrellas en una ciudad imposible para ellos es rotundamente discutible y la ausencia de una espacio residencial para universitarios a pie de campus es inadmisible a estas alturas. También lo es un centro de arte que se anuncia como aglutinador de las sinergias industriales y artísticas que tendrá la virtud de dinamizar la ciudad con más de 180.000 visitantes al año (tomo nota), pero cuyo contenido se oculta a los gijoneses como estrategia política (sic) antes de su inauguración.

Pero hay fronteras que no se pueden traspasar por más que la burda oportunidad establezca su conveniencia. El traslado de los alumnos de las ramas de Formación Profesional deportivas a petición ‘express’ de una multinacional, la Thyssen, con el propósito urgente de ubicar un centro de investigación, desarrollo e innovación, que no es sino el traslado de dicho gabinete de Mieres a Gijón, de las instalaciones mismas, no ha mucho inauguradas a bombo y platillo por las autoridades del Principado, en el lugar destinado a FP (la cenicienta de este proyecto megalómano), a la que se le hurtó el espacio de talleres para el centro de arte sin ningún pudor y que convive en menos metros cuadrados (800 alumnos largos) que sus compañeros de Arte Dramático (5.000 metros cuadrados largos para sólo cien alumnos), es una trampa -cuando no un fraude moral- y una actuación caciquil que no se debe consentir y que pivota, cómo no, sobre el flanco más débil de los usuarios del espacio educativo de la Laboral.

Nadie está en contra del I+D+i , aunque podríamos discutir las líneas de desarrollo de tal actividad para el futuro de Asturias. Pero para eso se ha desarrollado un parque científico-tecnológico al que le quedan muchos metros cuadrados para posibles instalaciones. Queda, además, una parte sustancial de las edificaciones del Intra, sin uso y en ruina, que pueden albergar perfectamente un centro de investigación tecnológica de tales características de una empresa multinacional a la que, por cierto, se favorece de manera brutal con una inversión milmillonaria -y no es la primera vez-, con cesión de instalaciones a no importa qué precio político, con tal de acudir a la cita de la Conferencia de Presidentes, en la que el I+D+i estaba en la agenda, para dar la sensación de que se han hecho los deberes, cuando, en realidad, en las dos últimas legislaturas (los números cantan y están en los presupuestos y en el ADECE) hemos sido la región con menos inversión -con diferencia- en este campo.

Las protestas de estos días de la FP -que contará con apoyos de otros jóvenes- se hacen contra los ejercicios de prepotencia y soberbia de quienes usan como ‘kleenex’ los intereses educativos de los jóvenes sobre la premisa de las bondades de la cesión. Item más, ¿alguien me podría explicar por qué sobre la entrada principal de la Universidad Laboral, encima de la puerta, alguien está construyendo una sala VIP, dotada de cocina para cátering y con mirador acristalado y buena instalación de aire acondicionado, para que algunos ilustres visitantes puedan contemplar las hermosas vistas del monstruo?

¿Hay alguien más VIP hoy en Asturias que un chaval de 17 años que acude a clase todos los días con la lusión de ser el futuro de esta región tan denostada? ¿Será para ellos la sala?

Comentario Cerrado