Opinión: Toros, democracia y ética política

En Oviedo, el Ayuntamiento pagará 60.000 euros por la organización de la corrida de toros del próximo mes de mayo, según el concejal de Cultura y presidente de la Sociedad Ovetense de Festejos (SOF), Alfonso Román López, y recibirá 2.700 entradas de regalo que se repartirán por los centros sociales del municipio. Curioso, en una ciudad que privatiza los servicios públicos, se municipalizan los toros. Curioso también que en la fecha en que se produce la corrida este tipo de comportamientos no sean un delito electoral (¿o sí?).

Las corridas de toros son crueles, violentas y suponen el maltrato público y ‘espectacular’ de la muerte-tortura de un animal. No hay discusión si no a riesgo de poner en peligro nuestra salud mental. Por tanto, el problema reside en el hecho de que esta violencia y maltrato está legitimada ética, política y económicamente en muchos municipios de este país, sin cuya financiación no habría corridas.

Cuatro suelen ser los argumentos de los taurófilos: el argumento estético o artístico, según el cual la corridas son una obra de arte que genera belleza; el de la tradición o nacionalista, para el que las corridas de toros son una seña de identidad española y forma parte de nuestra tradición, que hay que respetar; el antropocéntrico duro o excluyente, según el cual la especie humana es el centro de todo y debe tener, para su uso libre, al resto de la naturaleza. El cuarto argumento, el conservacionista, se utiliza más como apoyo a los otros argumentos que como un argumento en sí. Sólo sería discutible si la tauromaquia fuera la única estrategia posible de conservación del toro o de la dehesa, cosas ambas que son abiertamente falsas.

Es mentira que las dehesas usadas por las ganaderías de toros bravos estén ecológicamente bien conservadas. Los toros bravos no son una especie, a lo sumo una raza, y pueden conservarse como otras muchas razas y especies sin necesidad de maltratarlas. Igualmente ocurre con la dehesa, pues existen muchos espacios naturales protegidos sin toros bravos. La biodiversidad no depende de la tauromaquia, sino de políticas sostenibles efectivas. Se plantea de fondo, pues, una especie de abismo ontológico entre la especie humana y las restantes especies animales, de tal modo que conceptos como ‘sufrimiento’, ‘maltrato’, ‘tortura’ o ‘derechos’ sólo son aplicables a los seres humanos y nunca a los animales.

En una sociedad moderna, pluralista y democrática, nadie, en ninguna otra situación, puede admitir que el placer estético o la tradición son fuentes de legitimación de acciones que dañan gravemente a otro, aunque este otro sea un animal. Sólo un sádico (imperativo del placer) o un nacionalista xenófobo (tradición) puede admitir tal legitimación.

Si consideramos que la naturaleza, toda, incluidos los animales, está ahí como cosa disponible para que hagamos con ella lo que nuestro capricho quiera, entonces estamos asentados sobre la base ideológica que ha conducido a la crisis ecológica del planeta.

No se puede pensar que existe un abismo insuperable entre animalidad y humanidad. No se puede ser humano, y no reconocer la fraternidad entre humanos y el resto de la comunidad biótica. La mayor sensibilidad ante el sufrimiento o el maltrato de los animales es un indicador del grado de sensibilidad y de conciencia que un individuo tiene ante las cosas que pasan en el mundo, y ante los gravísimos problemas existentes en los momentos presentes.

Pero a Gabino todo eso se la trae al pairo y sus beneficiarios (o beneficiados) lo jalean.

Hay 4 comentarios

  1. chica verde....antitaurina /

    ¿ Pero…qué estás haciendo sólo ahí, mientras te escurre la sangre roja y chillona por los ojos, por las pezuñas brillantes, por la piel negra y hermosa como el azabache…?

    ¿ Quién te plantó ahí y por qué ?

    Pero si ese no es tu sitio, si tú tenias que estar bebiendo el agua en los arroyos, durmiendo a la sombra de las encinas, corriendo entre las jaras…tu tenias que estar mirando medio dormido el lujo de los amaneceres , o con la boca abierta por las puestas de sol, mientras el cielo se tiñe de colores anaranjados, amarillos , verdes , marrones y hasta rosas, …pero nunca en una plaza de torturas.

    ¿ Quién te quitó el aire libre y te dejó como una piltrafa ?
    ¿ Quién consintió y se tapó los ojos para no verte el sufrimiento , el alma para no ver tu pena …?
    Pero ..¿ por qué gritan ? ¿ Por qué no lloran al verte cansado y destrozado, porque no acuden a socorrerte, quienes son los que te hicieron semejante suplicio?. ¿ Por qué ?

    Si yo pudiera…, yo quisiera levantarte, llevarte lejos, limpiarte las lágrimas y las heridas…recuperarte para los amaneceres.

    Invoco a la paz, a la ecología, invoco al amor de los hombres que no consienten la tortura, ni la vergüenza, ni el sufrimiento así por que sí. No quiero a otros hombres que no sean esos. Los quiero amorosos con el sufrimiento de los animales, solidarios y respetuosos con las criaturas vivas y su entorno , enamorados…

    ¿ Cuando acabará semejante suplicio ?¿ Qué hacer para pararlo ? ¿ Que hacer para olvidar y dejar de llorar a las 5 de la tarde ’?

  2. hetero no practicante /

    Muy bien escrito. Pongámonos en el lugar de un animal mamífero, herbívoro, con nuestro mismo sistema nervioso de percepción del dolor, claveteado, alanceado, desgarrado…Siente lo mismo que sentirías tú en esa situación.

  3. han sosa /

    ¿Qué sería de Jesulín de Ubrique, o del Juli, o de otros «asesinos bien mirados», si acabáramos con la «fiesta nacional»? ¿Nos cuesta tanto avanzar y ponernos a la altura de otros países europeos en materia de amor a los animales? En este país se mueve tanto dinero con el royito de matar al torito, que produciría un déficit en muchas zonas de la península. Estos intereses son los que hacen que gobiernos e instituciones hagan oídos sordos a los quejidos de un animal agonizante que pierde un 40% de su peso en cada «acto». El resultado: Un «fulano» marcando paquete sacado a hombros y con el trofeo de su masacre en las manos, un animal muerto a base de maltrato siendo arrastrado por la otra puerta (la de los perdedores) y una visión para Europa de VERGÃœENZA INFINITA.

    Saludos amigos.

  4. carlos /

    La verdad no estoy de acuerdo con el toreo, pero siempre he pensado que lo mejor
    que le puede pasar a un torero o a un aficionado a los toros es que cuando mueran,
    reencarnen en un toro de lidia….para que sean felices en el ruedo….

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