La historia del tejo de la Pola

Erase una vez un hermoso tejo que, a lo largo de cientos de años, estaba tan tranquilo en una pequeña finca a las afueras de la Pola (de Lena), compartiendo espacio con una vieja fuente donde iba mucha gente de la zona a coger agua. El tejo hacía compañía a la gente mientras llenaban sus botellas, garrafas y botijos, les proporcionaba sombra cuando hacía sol, y calor cuando hacía frío.

Un mal día, allá por el año 2002, y con eso de la fiebre inmobiliaria, al dueño le dio por vender el terreno donde se asentaban nuestro tejo y la fuente, junto con una casa adyacente, a una empresa constructora que lo pretendía utilizar para hacer viviendas.

En esa época, Inés ya no militaba en el grupo ecologista Ñervatu, pero aún así, cuando se enteró de la intención de construir viviendas en el terreno de nuestro tejo, fue a protestar al Ayuntamiento, planteando la posibilidad de hacer una pequeña plaza y así conservar como patrimonio público tanto la antigua fuente como nuestro amigo el tejo.

La verdad es que no le hicieron ningún caso. Inés cree recordar que también a través de la Coordinadora Ecologista denunciaron la situación, e intentaron detener el proyecto. Al final lo único que consiguieron fue que el Principado obligara a la empresa constructora a trasplantar a nuestro tejo a otro sitio.

Así fue como nuestro amigo el tejo fue sometido al traumático trasplante: dejado durante muchos días con sus raíces al aire, secándose y cogiendo frío, en su terreno de nacimiento, antes de que una inmensa grúa se le acercara torpemente y lo arrancara sin ningún cuidado, para llevarlo a un espacio público cercano, donde echaba de menos a la fuente, que corrió aún peor suerte. El trauma sufrido durante el transporte y los días anteriores y posteriores, acabaron en menos de un año con la vida de nuestro amigo centenario.

El edificio construido en el lugar donde nuestro tejo se encontraba originalmente se llama “El tejo”, nombre que le pusieron quizás intentando un homenaje, pero que más bien suena a sorna.

Tras la muerte de nuestro tejo en el lugar a donde fue trasplantado, no quedaba en su sitio mas que su tronco seco, esqueleto inerte, único vestigio de la grandeza y magia que una vez poseyó nuestro tejo.

Inés es ahora concejala en Pola de Lena por Los Verdes. El año pasado organizó una campaña de reparto de tejos por los pueblos, que incluyó la plantación de dos nuevos tejos en el espacio vacío que dejó nuestro amigo el tejo. Fueron plantados por Joaquín Arce (DG de Política Forestal) y el Alcalde del pueblo y, posteriormente, ¡robados! por algún desaprensivo.

Texu la pola

Hace unos días alguien regaló a Inés un tejo. Este de la foto. Ni corta ni perezosa, Inés se fue con Ángela (su técnica de medio ambiente), a plantar el nuevo tejo en ese mismo lugar donde había muerto nuestro amigo y habían sido robados sus dos sustitutos. De momento ahí sigue, esperemos que por mucho tiempo.

Larga vida a nuestro nuevo tejo. El de la foto.

Redactado por Inés prada, concejala en Pola de Lena por Los Verdes de Asturias.
Arreglos literarios por Esther Vallado, secretaria de organización de Los Verdes de Asturias.

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