Opinión: El salario social, cuestionado

VARIAS han sido las declaraciones de los responsables de la Consejería de Bienestar Social actual, con su titular a la cabeza, que en estos días han cuestionado la viabilidad, el desarrollo futuro y la pertinencia del salario social como prestación del catálogo asturiano de prestaciones, que, por cierto, lleva más de seis meses en la mesa del Consejo de Gobierno sin haberse aprobado, y que habrá de definir nuestros derechos subjetivos.

El salario social es una prestación que nació con controversia entre los dos socios de gobierno en el periodo anterior. Habrá que recordar que una de las crisis de relación en aquel Gobierno fue precisamente la instauración de este derecho para las personas con más dificultad. La discusión sobre su carácter subjetivo, o su ajuste a un presupuesto cerrado anual, provocó una buena riada de tinta, hasta que la ley quedó definitivamente aprobada en 2005, y su desarrollo. tibio y lento. comenzó a aplicarse a mediados de 2006, sin que se hayan cumplido muchas de sus exigencias.

No hay que olvidar que el salario social nace como una exigencia de la Unión Europea, que recomienda a los países miembros el desarrollo de prestaciones de mínimos vitales de subsistencia para aquellas situaciones de pobreza que se dan de facto (y de qué manera) en los países comunitarios.

En Asturias, el estudio encomendado por el Principado a un equipo de sociólogos de la Universidad de Andalucía arrojaba que en 2003 un 10% de población se encontraba en situación de pobreza (más de 112.000 asturianos lo son de facto, unas 28.000 unidades familiares, de las cuales 7.500 estaban en situación de pobreza extrema). A ellas, pues, en primer lugar, iba dirigida tal prestación, que, además, estaba contemplada en el Adece (Acuerdo para el Desarrollo Económico, el Empleo y la Competitividad), firmado con los sindicatos y la patronal y con unas anualidades establecidas para echarlo a andar.

El salario social, una prestación económica para las situaciones más delicadas, establece unos ingresos mínimos vitales de subsistencia para unidades familiares de convivencia independientes y viene a paliar muchas situaciones de pobreza extrema que en esa Asturias «sin parangón», de la que habla el presidente, existen. En ocasiones, como complemento de rentas (viudedad, por ejemplo) y en otras, como ingreso básico y único de unidades familiares muy precarizadas.

Para que la prestación sea efectiva, es necesario que los perceptores desarrollen unas contraprestaciones en término de programas de inserción individual (los famosos PEPIS), que son compromisos que hay que suscribir y cumplir. Y para tal fin es necesario que los centros de servicios sociales se doten de personal suficiente que pueda no sólo elaborar, sino efectuar seguimiento y acompañamiento social, para facilitar los procesos de inserción, algo que esta contemplado en el Decreto 108/05 del Mapa Asturiano de Servicios Sociales y que, a fecha de hoy, no a alcanzado los mínimos suficientes para garantizar dicho desarrollo (sin plantillas no hay inserción).

La propia ley contempla, además, que el Principado debe elaborar un Plan Autonómico de Inserción, que señale estrategias y propuestas de inserción, del que no hay ni rastro por más que los técnicos hayan elaborado, hace años, sus líneas generales.

El salario social nace de la voluntad de garantizar a los más necesitados unos mínimos básicos de subsistencia. Cuestionar su viabilidad si no hay acuerdo presupuestario o cuestionar la prestación como refugio de vagos, es hacer demagogia, casi del mismo nivel que la que yo puedo establecer si digo que en un Ejecutivo que tiene inflación de altos cargos y contratos de alta dirección o que contempla ayudas económicas para variopintas cosas (hijos, libros, ordenadores ) es un exceso de populismo sin ética social. ¿O no ?

Sólo hay 1 comentario

  1. kike /

    La propiedad es un convenio, no existe per se. ¿Cómo pueden compensar las personas que se benefician de la sociedad y sus mecanismos a quienes están excluidos de todo y en cambio vivirían bien nomadeando por espacios sin cerrar o viviendo de la recolección en la naturaleza, cosa ahora prohibida? Nuestra sociedad es impositiva, se impone al individuo. Lo justo es garantizar esos mínimos de subsistencia que necesita el individuo. también es lógico que sea a costa de quienes más se benefician del sistema…

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