Opinión: Vuelva usted con los deberes hechos

EL presupuesto presentado por el Gobierno del Principado para el año 2008 tiene todos los visos de ser devuelto a corrales, pese a haberse anunciado por parte del Gobierno como «el más social de los últimos años».

Analizando las cifras y las partidas del mismo, tengo la sensación de no compartir, ni en el fondo ni en la forma, el concepto de ‘social’ que manejan tanto el presidente Areces como el consejero Rabanal.

El presupuesto presentado para 2008 se eleva a 4.179,6 millones de euros. Crece un 7,22% sobre el año anterior, casi 4 décimas menos que el crecimiento nominal de la economía española en 2007. En 2008, los ingresos superarán a los gastos y podrá haber un importante superávit presupuestario. El presupuesto cumple, pues, con la teoría ‘perversa’ del ciclo electoral: primeros años de legislatura restrictivos y últimos expansivos.

En cuanto a las prioridades, se ralentizan las políticas sociales: el desarrollo de los servicios sociales, la Ley de Dependencia (que apuesta por la prestación económica en vez de por la inversión en infraestructuras) y las políticas de vivienda (que decrecen notablemente), se frena la cooperación al desarrollo, se castiga a la Universidad con un crecimiento de su gasto corriente, que es la mitad que el del resto de la Administración, y se aumenta la oscuridad del presupuesto y la huida del derecho administrativo al incrementar la financiación y las funciones del sector público empresarial.

No avanza en la mejora de la eficiencia de la Administración ni, sobre todo, en la sostenibilidad, la adaptación al cambio climático y global, etcétera. Los únicos avances vienen a remolque de normas estatales y de la reforma de los fondos estructurales de la UE o de la presión de los agentes sociales (que no son elegidos por los ciudadanos para que les administren), no por el impulso del Gobierno. Tampoco contiene medidas innovadoras propias en desarrollo rural ni frente al envejecimiento de la sociedad (elemento capital, insisto una vez más, en Asturias).

Los gastos de personal (35% del presupuesto consolidado) son el capítulo que más crece y se llevan todo el crecimiento real del presupuesto (el resto, salvo los proyectos singulares de Areces, crece como la inflación o menos). En materia de personal, no aumenta de forma significativa la cantidad (la plantilla), sino el precio (las retribuciones) fruto de las alegres promesas primaverales de la famosa carrera profesional, es decir, se dejan de hacer políticas necesarias para pagar más al funcionariado (?).

En 2008, las inversiones son los capítulos que menos crecen del presupuesto, sólo un 4,7%. Dentro de ellas, las que más aumentan son las relacionadas con los costosos proyectos estrella del arecismo: la TPA, la Laboral y la CTIC, las sociedades públicas de nueva creación (los famosos chiringuitos) para gestionar asuntos desde fuera de la Administración con libre contratación de personal y servicios, etcétera

En cuanto a ingresos, el presupuesto contempla un incremento de la recaudación del IRPF (609,6 millones, crecimiento del 14,5%), y del impuesto de transmisiones (281,5 millones y +21%). Del IVA se presupuestan 627 millones, un 4,85% más que en 2007, crecimiento fiscal no coherente con el presupuestado para los otros impuestos antes citados, lo que apunta a errores claros de presupuestación de ingresos en 2008 o 2007.

El Fondo de Suficiencia que se recibe del Estado para complementar la recaudación por impuestos se presupuesta con 1.174 millones de euros, un 6,4% más que en 2007. Aunque se incluyen nuevas deducciones en el IRPF, no se avanza absolutamente nada en la implantación de un sistema de fiscalidad ecológica que oriente en buena dirección la evolución económica.

Es decir, un presupuesto perfectamente prescindible que no aporta casi nada a la región y que no tendrá camino en la Junta.

Sólo hay 1 comentario

  1. kike /

    Si tan tremendo e importante era conseguir el apoyo de IU-BA-Los Verdes, no se entiende por qué no hizo el PSOE el mínimo esfuerzo de pacto, incluso boicotearon los intentos de Areces (desde la FSA). Los partidos de la oposición defienden su propio programa electoral, cada uno con el peso que les han dado sus votantes. El presupuesto y programa de Gobierno, lo defiende el Gobierno. Si quiere apoyos tendrá que pactar o un acuerdo de Gobierno (que no quisieron), o ahora, sin presupuestos consensuados, cada cosa una por una. Quien va a la mesa de negociación con una propuesta envenenada y faltosa es porque no desea el acuerdo. Haber ofrecido cincuenta cargos y nada de gestión ni de control del pacto dice mucho de los parámetros en que se mueve la FSA.

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