Opinión: Evalúe a los líderes mundiales en Bali

NUESTROS líderes mundiales se reúnen hasta hoy en Bali (Indonesia), convocados por Naciones Unidas. Es una nueva oportunidad para que los ciudadanos les evaluemos, como sus jefes que somos. Han hablado sobre cambio climático y sobre el Protocolo de Kioto, que expira en 2012. En estos meses tenían que haber estudiado un texto: el último informe que los tres mil científicos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, premio Nobel de la Paz 2007, pusieron sobre la mesa en Valencia y que dice que el cambio climático es real, que lo ha provocado la acción humana y que los gobiernos tienen que actuar ya. ¿Habrán aprendido los gobernantes la lección?

Como ciudadanos y como contribuyentes podemos valorar el papel que hacen nuestros líderes y ponerles nota. A continuación, algunas pistas para que los ciudadanos-jefes evalúen el papel de sus líderes en Bali:

-Calendario. Primer criterio de evaluación: deben entregarnos un calendario de negociaciones que incluya todas las áreas donde se generan emisiones (energía, transporte, etcétera) y que la fecha de finalización sea, como muy tarde, a últimos de 2009.

-Porcentaje de reducción de emisiones. Tampoco va a decidirse ahora, pero sí se ha hablado de él. Si oímos hablar de una reducción del 20%, estaremos a punto del aprobado. Si hablan del 30%, bien. El sobresaliente está en el 50%, aunque esto, de momento, se lo plantean para 2050.

-Inclusión de los EE UU. Si no está en el próximo acuerdo, suspenso directo.

-El papel de los países emergentes. China tiene el deshonor de ser el nuevo líder mundial de emisiones. Quiere seguir desarrollándose y pretende hacerlo igual que lo hemos hecho los países ricos: construyendo centrales de carbón tan baratas como nefastas para el medio ambiente. Desarrollo sí, pero desarrollo limpio. En la medida en que se establezca una transferencia tecnológica desde el Primer Mundo, se podrá hablar de un buen trabajo. Si oímos hablar de supresión de patentes y de tecnologías abiertas, estaremos en el mejor de los caminos.

-Brasil quiere dinero para mantener sus bosques. El principal pulmón mundial, la Amazonia, absorbe un CO2 que no entiende de fronteras. Ayudemos a que Brasil mantenga la Amazonia, nuestra Amazonia.

-La UE tira del carro. El objetivo de la Unión es que el calentamiento global no llegue a superar los 2ºC (actualmente estamos en 0,74ºC, y subiendo). Europa pretende que se reduzcan las emisiones en un 20%. La UE apuesta fuerte y se pone ella misma sus objetivos: el éxito está en el 30%.

-Una solución ya. Un punto importante sobre el que evaluar será la claridad de la exposición. De Bali debe salir un mensaje unánime, claro, alto, de acción contra el cambio climático. Si al final ésta ha sido «una reunión más»: suspenso.

-La energía prohibida. Todavía guardamos las chapas con el sol sonriente y el lema ‘¿Nucleares? No, gracias’ y estamos listos para volver a sacarlas a la calle. El Parlamento Europeo, sin embargo, ha cedido ante el ‘lobby’ nuclear. Por cada vez que se pronuncie la palabra nuclear, medio punto menos.

-El papel de España y Asturias. En España, pasamos vergüenza negociando Kioto. En un protocolo que pretendía reducir las emisiones, la ministra de entonces negoció aumentar las nuestras… ¿en un 15%! Y seguimos pasando vergüenza cuando vemos que, en vez de haberlo cumplido, hemos aumentado las emisiones hasta 2007 en un 48%. Por tanto, nosotros empezamos con un ‘muy deficiente’ que nos va a costar levantar.

Más cerca aún, en Asturias, hay ciudadanos cansados de que el Gobierno regional les pida apagar la luz mientras desarrolla planes para construir o mantener centrales eléctricas sucias. Hay que recordarle al presidente que el mundo camina en una dirección y que nuestro Gobierno va en la opuesta. Hay mucho que trabajar en casa.

En resumen, si los líderes mundiales quieren aprobar su examen de Bali, deberán sentar las bases para tener antes de 2009 un acuerdo global que obligue a los países ricos a reducir sus emisiones, que ayude a las economías emergentes a hacer la transición a las renovables lo antes posible, que integre a China y EE UU, que no impulse la energía nuclear y que proteja los bosques mundiales. Al Primer Mundo, responsable del estado de las cosas, le toca ser generoso, y serlo ya.

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