EQUO alega contra el fracking ante el Ministerio Industria

Pide evaluación de impacto ambiental de los permisos de investigación “Cuélebre”, de los que afirma son una explotación “de prueba”; recuerda que la administración tiene potestad para imponer el método de extracción, y pide la prohibición general de la “fractura hidráulica”, método que destruye los estratos rocosos e inyecta tóxicos en el subsuelo, amenazando los acuíferos subterráneos y la estabilidad geológica.

EQUO ha presentado alegaciones a los permisos de investigación Cuélebre I y II, que pretenden explotar gas no convencional en la zona centro-oriental asturiana, desde Gijón a Ribadesella, incluyendo Siero, Noreña, Cabranes, Villaviciosa, Nava, Colunga, Piloña y Sariego, así como parte de la plataforma marina. Estas cuadrículas mineras son competencia del Ministerio de Industria por incluir espacio marino.

Las alegaciones suscriben las de Ecologistas en Acción e incluyen algunos aspectos más, como recordar a la administración que tiene potestad para no autorizar un determinado tipo de laboreo minero o método de extracción, sin menoscabo del derecho minero, tal como acreditan diversas sentencias. Es decir, que el hecho de conceder a una empresa el derecho a investigar y explotar en su caso un recurso del subsuelo en unas determinadas cuadrículas mineras, no significa que esa empresa pueda utilizar cualquier medio o hacerlo de cualquier manera. La administración es competente para imponer condiciones y para rechazar determinadas técnicas mineras, lo cual no menoscaba el derecho otorgado para la explotación del recurso.

Además, EQUO solicita la prohibición del método de extracción de gas con fracturación hidráulica en toda España, tal como ya se ha legislado en Francia.

También se pide que se sometan a evaluación de impacto ambiental los permisos Cuélebre I y II, dado que la investigación que se pretende, será una “prueba de explotación”, con destrucción de estratos profundos e inyección de sustancias tóxicas que pueden contaminar los acuíferos subterráneos, a sumar a las habituales afecciones al medio de las labores mineras, destrucción de terrenos y contaminación de aguas en superficie, ocupación de propiedades, construcción de pistas, tráfico, ruido, etc.

La “fractura hidráulica” es un método de extracción de gas que consiste en la realización de pozos por los cuales se accede a los estratos rocosos profundos, destruyéndolos con explosivos, para a continuación inyectar sustancias tóxicas y peligrosas para impulsar el gas contenido en la roca hacia el pozo para su extracción.

En Estados Unidos se ha comprobado que
-el gas ha contaminado pozos de agua llegando a salir por los grifos;
-se han extraído sustancias radiactivas que estaban confinadas en la roca destruida,
-se ha contaminado el suelo y el subsuelo con las sustancias tóxicas inyectadas (entre ellas benceno), que han aparecido también en el agua de consumo humano

En diversos lugares la explotación con fractura hidráulica ha producido temblores de tierra regionales del orden de 3 grados en la escala Richter.

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