¿Debemos colaborar con la justicia de forma voluntaria?

A los jueces Sorando y Pandiella y al Grupo de Delincuencia Económica de la Policía de Gijón

A lo largo de la vida, en el trabajo, o en nuestro entorno, nos podemos encontrar de cerca con alguna trama delictiva importante. Si te toca ese marrón (peor es una guerra o una enfermedad…) debes elegir entre mirar para otro lado o intentar colaborar con la justicia para combatirla.

Nuestro deber como ciudadanos, lógicamente, es colaborar con la justicia, pero antes de tomar esa decisión debemos tener en cuenta varias cuestiones:

1.-Primera y fundamental: tenemos que estar convencidos de que la trama delictiva lo es. Con seguridad. En estos casos no se pueden cometer errores.
2.-Si uno se va a relacionar con delincuentes debe autoprotegerse de forma pasiva y activa. Como poco conviene hacerse un seguro de vida. No debes confiar en que la administración de justicia te pueda defender.
3.-Tenemos que valorar si colaborar de esa forma altruista nos va a suponer problemas graves en el trabajo, despido, o cosas así, según sea la influencia de la trama mafiosa. En ese aspecto los funcionarios estamos más seguros, tenemos ventaja respecto a otros trabajadores. Y somos servidores públicos. Por ello, nuestro compromiso de colaborar es mayor.
4.-Tenemos que repasar nuestra propia trayectoria para ver si hay algo feo que nos puedan sacar. Hay que estar limpio. Los delincuentes y sus abogados intentarán desacreditar nuestro testimonio.
5.- Debemos ser conscientes de que las cosas, y las personas, casi nunca son blancas o negras. Suelen ser grises. Personas que cometen errores en un aspecto, aunque sean gravísimos, y deban ser condenadas por ello, en otras facetas de la vida pueden ser personas valiosas, incluso amigos nuestros y tienen familia y amistades que les quieren.
6.-Hay que tener paciencia, comprensión, y saber que la justicia no va a descubrirlo todo, ni a trabajar de forma coordinada, ni a entender bien la trama. Es una máquina lenta, fría, formalista, demoledora pero imprecisa, limitada en medios y que, encima, a veces se equivoca.
7-No hay que esperar que la ciudadanía vaya a apreciar nuestro esfuerzo. Sólo nuestro círculo próximo valora el coste que supone. El resto, en su mayoría, lo mirará con indiferencia o incluso algunos pensarán que estamos implicados de alguna manera.
8.- Para tu sorpresa, en los casos de corrupción, ni siquiera las víctimas van a agradecer que colabores con la policía o la justicia. Por unas razones u otras pueden preferir taparlo todo, que se olvide, que la justicia no termine con éxito su trabajo. Ni siquiera tienen interés en recuperar lo que les han robado.
9.- Si el caso sale a la luz pública, que saldrá, los medios de comunicación mezclarán las declaraciones de los buenos con las de los mafiosos o sus abogados y, a veces, serán influidos por éstos últimos.
10.- Al cabo de pocos años lo único que se recordará, si se recuerda algo, es que, de alguna manera, tuviste que ver con un caso de delincuencia, lo que no te beneficiará mucho.

Pero en esta vida hay muchas cosas que es nuestro deber hacer. Aunque a veces sean desagradables. Trabajar, tener descendencia, plantar árboles, escribir un libro, adaptarse a los cambios, dejar alguna huella útil para la sociedad… y si tienes suerte regular y te toca, y estás en condiciones, colaborar alguna vez con la justicia. Otros, como los buenos jueces y policías lo hacen a diario, arriesgándose por los demás y no se lo piensan tanto.

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