Regasificadora de Gijón, gas para el Valle del Ebro

EL primer borrador de desarrollo de las redes de transporte, ‘Planificación de los sectores de electricidad y gas 2007-2016’, sigue insistiendo en el principio de que la Ley del Sector Eléctrico mantiene la planificación vinculante estatal para las infraestructuras de transporte mientras que se abandona éste concepto para las decisiones de inversión en generación, donde se sustituye «por una planificación indicativa de los parámetros bajo los que cabe esperar que se desenvuelva el sector eléctrico en un futuro próximo, lo que puede facilitar decisiones de inversión de los diferentes agentes económicos». Pero, a pesar de que la planificación de la generación no es vinculante y que la información aportada por los diferentes agentes y administraciones competentes es orientativa, «asume que la ubicación y disponibilidad de la generación van a estar de acuerdo con las previsiones».

Esta posición, que parece contradecir la actual situación, en la que son muchos los proyectos de nuevas centrales de gas presentadas, tanto en Asturias como en otras comunidades, no lo es en absoluto, si observamos la situación real, en la que podemos ver que en comunidades como Castilla y León, Galicia o Asturias, donde el criterio de planificación era bajo, aún no ha entrado en servicio ninguna nueva central, estando la de As Pontes en pruebas, y la asturiana de Soto de Ribera en construcción, mientras que en el resto del Estado se han puesto en servicio, más de 50 grupos equivalentes de 400 MW, la mayoría en zonas clasificadas como de prioridad alta; 12 en Andalucía, 6 en Catalunya y 7 en la Comunidad Valenciana; o media, con 8 en Murcia y 5 en el País Vasco, y el resto en sus proximidades con 4 en Aragón, 3 en Navarra y 2 en la Rioja, es decir unos 20.000 MW. La excepción sigue siendo Madrid donde, a pesar de que la clasificación era de muy alta, no ha entrado en servicio ninguna nueva central. Estos datos concuerdan con los saldos de intercambio entre comunidades autónomas y a falta aún de los datos de 2007, podemos observar que, mientras en el 2002 unas pocas comunidades autónomas producían la energía eléctrica que se consumía en el resto del Estado, en el 2006 únicamente Madrid sigue importando gran parte de la electricidad consumida, mientras que el País Valenciano y Euskadi, seguían teniendo un déficit del 40 al 50%, este disminuirá de forma importante a corto plazo.

Esta situación hace que las regasificadoras en funcionamiento estén atendiendo a sus centrales satélites, excepto la de Reganosa, en Galicia, que mantendrá su baja utilización, incluso con la entrada en servicio de las centrales de As Pontes y Sabón, ya que tiene capacidad para atender a más de 10 grupos térmicos, por lo que, en el documento de planificación se plantea que su producción se destinará a reforzar el centro de la península, con el nuevo Eje de Galicia a Madrid, compuesto por los gasoductos Guitiriz-Lugo, Lugo- Ponferrada, Ponferrada-Zamora y Zamora-Algete.

Por todo ello, no queda margen para la regasificadora de Gijón y, dado que la zona del Valle del Ebro es la más deficitaria por su propia configuración, ya que se abastece fundamentalmente por sus extremos desde las zonas gasistas colindantes, situadas en sus dos extremos: País Vasco y Levante, se plantea la duplicación de los gasoductos Algete-Burgos y Burgos-Haro como continuación natural de las infraestructuras de transporte Llanera-Villapresente-Burgos, estos nuevos gasoductos permitirán el flujo de gas desde la planta de Musel hacia el Valle del Ebro.

Es decir, cada vez queda más claro falta de justificación, en la actual situación, tanto para las nuevas líneas de alta tensión, como para la propia regasificadora si realmente se tuvieran en cuenta las necesidades de nueva generación en Asturias. Por tanto, la absurda decisión de instalar una regasificadora en Gijón, únicamente como respuesta a las presiones del gobierno asturiano, y con independencia de cuestiones ambientales o de seguridad, la realidad es que el gas que salga de El Musel, unido al que se aporta desde la planta de Bilbao por la estación de compresión de Haro, se destinará a asegurar la cobertura de la demanda del Eje del Ebro, incurriendo en costes añadidos, costes que a la empresa adjudicataria, ENAGAS, le traen sin cuidado, ya que tiene asegurada la recuperación de la inversión vía tarifa, que pagaremos todos lo usuarios, seamos industriales o particulares.

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