PP y Cascos

Hipótesis y variables
JUAN IGNACIO GONZÁLEZ/
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LOS mentideros políticos anuncian cita electoral jugosa para la próxima primavera. Una duda recorre los comentarios y las redacciones en torno a la candidatura que finalmente presentará el PP en la lista autonómica y, complementariamente, cómo se resolverá la incógnita de la lista municipal gijonesa.

Si viene Cascos (que vendrá) los resultados autonómicos pueden modificarse de forma sustancial, y el paréntesis Marqués del 95 al 99 puede convertirse en dos mandatos consecutivos, que es lo habitual, de la derecha asturiana.

Para entendernos, si viene Cascos (que vendrá) es necesario que se despejen dos situaciones, la primera, relegar a Ovidio Sánchez como habitualmente se hacen estas cosas en política: le bastará con ser senador o europarlamentario en las próximas citas (la política es la única actividad en donde la incapacidad se premia por elevación); la segunda, conquistar la dirección de Gijón y producir el cambio de cartel municipal.

Esta tendrá que hacerse por la vía del expediente interno, fulminante, temprano, y seguramente premeditado y alevoso; para entendernos, los casquistas difícilmente ganarían un congreso local (no lo hicieron en el pasado reciente) y es necesario que la vía del expediente se imponga para producir la derrota de Pilar Fernández Pardo, expediente que deberá fundamentarse en la crisis gijonesa de los ediles díscolos (o no tanto) y en la mala gestión de la misma que se haya podido hacer desde el Parchís.

Si el asunto gijonés tiene alguna laguna o una simple metedura de pata (lo que no es improbable) por la vía de las grabaciones o de los procedimientos, el expediente está servido y la cabeza entregada en bandeja de plata, que Génova es mucho Génova para no tener capacidad de imponer y hay quien manda mucho allí todavía.

Si viene Cascos (que vendrá) entonces en las ejecutivas del PSOE y de IU toca ahora (en este instante, que para luego es tarde) analizar los datos de las últimas elecciones autonómicas.

Vamos a ver, con Ovidio Sánchez de número uno, y con Areces aún con impulso, pero descabalgado de su mayoría absoluta del 99, la diferencia de votos en la circunscripción central (que es la que juega en la liga asturiana y da y quita mayorías) fue de 1.685 votos a favor del PSOE, lo que le dio un diputado de más, y la suma de votos de IU y el PSOE en esta circunscripción se diferenció a favor de estos en 61.555 votos frente al PP (59.871 de los cuales fueron para IU con los cuatro diputados que actualmente tiene).

El escenario de un diputado más por esta circunscripción puede alterar los números, pero en Madrid saben que Asturias es conquistable. Con Areces ya sin impulso en un tercer mandato no menos anodino que los dos anteriores, con una IU en caída libre llena de luchas intestinas, con unas cuencas mineras deseosas de ex ministro para la gestión (a su bola) de los fondos mineros (hay que recordar que tuvieron despacho abierto y línea directa en Madrid cuando a Areces no se le esperaba porque no se le invitaba en los ministerios), con el arrastre que puede producir en el electorado el ‘efecto Cascos’, y con la situación que en el Estado se pueda estar dando en ese momento (primavera de 2007) con las reformas estatutarias, el proceso de paz, las políticas públicas, la situación económica, la vivienda, el desempleo , la inversión de resultados pudiera estar servida. Si Cascos viene (que vendrá) habrá voto útil seguro (el señor Morales, se me olvidaba, será un buen vasallo), pero allá cada cuál con su alianzas pre o postelectorales (luego será tarde), los datos son los que están en Sadei, y en las mesas de los secretarios de organización de las fuerzas políticas se saben. Pero si viene Cascos (que vendrá) la Asturias roja puede cambiar de color.

Pero esto es sólo una hipótesis y alguna de sus variables (¿o no?).

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