«Variables energéticas en la realidad asturiana», artículo de Nacho González

Variables energéticas en la realidad asturiana

TIENE España un modelo energético insostenible (basado en combustibles fósiles), inseguro (fuerte dependencia de recursos que debe importar, de zonas geoestratégicamente complicadas) y tiene un gran desequilibrio entre las regiones productoras y las consumidoras que genera pérdidas en el transporte de unas a otras. Respecto a lo nuclear, nuestras centrales son viejas e ineficientes por lo que será necesario cerrarlas en un plazo de 10 años. Construir nuevas centrales no es viable, aunque fueran más seguras y eficientes, debido a los graves problemas que generan los residuos y el alto coste de su tratamiento.

No obstante, disponemos de un gran potencial para la producción de energías renovables: eólica, solar, biomasa, etcétera, sin explotar. El consumo energético es ineficiente y se puede y debe reducir hasta llegar a niveles europeos. Si en 1996, España partía de una situación similar en cuanto a la intensidad primaria respecto a la UE (220 kilogramos equivalentes de petróleo por cada 1.000 euros de PIB de 1995 en España, frente a 211 en la UE-15) en estos años España ha aumentado su intensidad energética hasta el 229 kilogramos equivalentes de petróleo por cada 1.000 euros de 1995, mientras que la UE la había reducido a 191, datos que demuestran la pérdida de eficiencia energética respecto a la UE. Además, en 2010 es necesario alcanzar el objetivo fijado por la UE de que un 12% de la producción energética se cubra con energías renovables.

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