Los Verdes de Asturias, partidarios de liberar la osa en la población osera centro-oriental asturiana

La liberación de la osa “Lara” en el oriente de Asturias garantizaría la supervivencia de la población osera más oriental, evitando los problemas derivados de la consanguinidad. El medio natural de los espacios protegidos asturianos al oriente del Huerna es excelente para su supervivencia. Es una oportunidad que no se debe desaprovechar.

En opinión de Los Verdes de Asturias para tener éxito se necesita la implicación de los ayuntamientos destinatarios, la guardería ambiental, asociaciones de cazadores y vecinos en general. Existen lugares en el propio parque natural de Redes muy apropiados, también en Ponga, Amieva o Picos de Europa. “Creemos imprescindible que la reincorporación al medio natural se produzca en cualquier caso en Asturias, que es hoy por hoy la comunidad autónoma que más garantías ofrece a la especie”.

La población osera oriental, compartida por León, Asturias, Cantabria y Palencia, es muy reducida, con apenas cuatro o cinco osas, y está aislada, lo que dispara la consanguinidad y los problemas asociados. La llegada de una hembra procedente de la población occidental renovaría la variabilidad genética, garantizando por muchos años la viabilidad poblacional.

osa cantábrica

Los científicos acreditan que este aislamiento entre poblaciones es relativamente reciente (probablemente el último o últimos siglos) y se debe a los efectos de la actividad humana. La endogamia actual de estos animales y el empobrecimiento genético que resulta del aislamiento y del tamaño reducido de las poblaciones suponen una gran amenaza para la especie, según advierten los investigadores: disminuyen la fertilidad, la resistencia a las enfermedades, la productividad y la supervivencia (Wright, 1977). En el caso concreto del oso pardo existen referencias acerca de una disminución del número de crías provocada por la consanguinidad.

La osa Lara procede de la población occidental, que es la más numerosa de la península ibérica y que es viable y registra un ligero aumento poblacional, pero está cerca del límite de la necesaria variabilidad genética. El aumento de ejemplares en el occidente es reducido más bien por la falta de espacio no humanizado apto para la cría, pues las osas no comparten territorio.

La osa Lara hubiese muerto de no mediar la intervención humana para su recogida y cura, según parece a causa de las heridas infligidas por un macho secundario adulto. A efectos de la población occidental no supone ningún perjuicio en estos momentos y con el actual nivel poblacional. Además, garantizar la existencia de población oriental favorece la futura conexión entre ambas poblaciones y la garantía de conservación de la especie, volviendo a ser una única población. Todos los osos de la Cordillera Cantábrica pertenecen a la población europea occidental, al mismo linaje y al mismo clado, lo cual garantiza el mantenimiento de todas sus características, por ser idénticas y pertenecientes al mismo patrón genético, aún reubicando ejemplares dentro de su área de distribución (la propia Cordillera).

Notas del estudio del CSIC de 2003, de JOSE LUIS GARCIA GARITAGOITIA, ISABEL REY FRAILE e IGNACIO DOADRIO VILLAREJO (Museo Nacional de Ciencias Naturales):
“Por tanto, las poblaciones ibéricas son las únicas que conservan el patrón genético de una de las grandes líneas evolutivas que tiene el oso pardo. La conservación de esta línea evolutiva debe ser prioritaria”.

“El número medio de alelos por locus en la población occidental (A= 5.2) es mayor que el encontrado en el núcleo oriental (A= 3.4; Rey et al., 2000). Si los dos núcleos constituyeran una única población, el número medio de alelos por locus sería A= 7.16, debido a que existen alelos que no están compartidos por las dos poblaciones. Se puede observar por tanto una pérdida de variabilidad en las dos poblaciones cantábricas especialmente en la población oriental“.

Los efectos nocivos de la pérdida de variabilidad genética parece que pueden ser corregidos en poblaciones cerradas con la introducción de ejemplares externos que contribuyan de forma efectiva en la reproducción”

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