Cabueñes y la calidad asistencial

15.02.2008 – JUAN IGNACIO GONZÁLEZ

EL Área Sanitaria V abarca los concejos de Gijón, Villaviciosa y Carreño, y supone la atención sanitaria de un tercio de la población asturiana, aproximadamente. Considerando esta cifra y analizando la realidad del perfil demográfico del área, con un 24% de población mayor de sesenta y cinco años y un buen porcentaje de ésta que procede del ‘envejecimiento del envejecimiento’ (aquellos que superan los ochenta y más), y considerando, asimismo, que el área atiende un buen número de ancianos alojados en establecimientos residenciales que no proceden del área, pero que utilizan los servicios hospitalarios del mismo, porque en Gijón se hallan ubicadas el mayor número de residencias de mayores de la comunidad autónoma, es necesario hacer una reflexión seria sobre las insuficiencias de nuestra atención hospitalaria. Más allá de que produzcan picos de demanda en momentos puntuales ligados a épocas de especial impacto de enfermedad.

El Plan de Mejora de la Calidad Hospitalaria, elaborado en los 90 para alcanzar indicadores de atención especializada satisfactorios, establecía como elementos a considerar ratios adecuadas de profesionales pacientes y una mejora de la calidad de las instalaciones sobre la base de un rediseño de los hospitales y su mejora funcional en la atención y calidad. Desde entonces se diseñan hospitales que reducen el número de camas, sobre la base de la creación de otros dispositivos de transición (que en Asturias no existen) y la mejora de la Atención Primaria y los recursos domiciliarios.

Alguien debe de andar errado en esta concepción del diseño de los recursos en Gijón. Si no, no se entiende cómo, analizando los datos de plantilla y ocupación del Hospital de Cabueñes, tenemos colapso sanitario de forma sistemática y reiterada. La plantilla orgánica de personal sanitario, comparados 2006 y 2007, sólo por analizar los últimos dos años, se diferencia en cinco enfermeras, dos especialistas y ocho médicos de cupo entre un año y otro; en la no sanitaria, especialmente trascendente como elemento complementario, apenas ha habido variación: un par de de celadores y un mecánico más.

Estableciendo una comparativa en cuanto a ratios de atención en relación al Hospital Universitario Central de Asturias radicado en Oviedo, podemos encontrarnos, por ejemplo, con que las ratios en las unidades de enfermería del HUCA son de 8 enfermeras y 8 auxiliares por cada 25/30 enfermos. No se instalan nunca camas supletorias. Las extracciones de analíticas sanguíneas son realizadas en el HUCA por el servicio de Bioquímica. En la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) tienen una enfermera por cada dos pacientes y una auxiliar por cada cuatro. En relación a los celadores, cuentan con un retén que realiza los cambios de los pacientes a demanda de las unidades de enfermería.

En Cabueñes, las ratios en las unidades de enfermería son de 8 enfermeras y auxiliares para, en ocasiones, 38 pacientes: sólo ese dato es demoledor. Las extracciones debe realizarlas la enfermera de planta, ya que han sustituido las enfermeras del servicio de laboratorio por técnicos de laboratorio. En nuestra UCI, la ratio es de una enfermera por cada 3/4 pacientes y de una auxiliar por cada 4/5 pacientes.

Pero, en cualquier caso, contabilizando día a día el número de pacientes ingresados en todas la unidades de enfermería, el dato es también demoledor: ni un solo día el aforo ha estado por debajo de la capacidad. En 2007 hubo sobreaforo durante los 365 días del año.

Si esta ciudad, por sus características, no necesita otro hospital, si las urgencias tal y como están concebidas en los centros de salud funcionan satisfactoriamente, si la plantilla de Cabueñes está bien dimensionada, si todo eso es cierto, a juicio del Sespa, entonces, usted y yo, que sufrimos el colapso, estamos equivocados, ¿verdad?

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