¿Qué pasa en VIPASA?

EL acta de infracción de la Inspección Provincial de Trabajo de Asturias, de fecha 16 de mayo de 2008, considera que en esta empresa pública de gestión y promoción de la política de vivienda del Principado se ha cometido una falta muy grave por parte del anterior responsable de Recursos Humanos y actual responsable del departamento de administración de la misma. Consecuencia, la empresa (usted y yo, porque no deja de ser una empresa de gestión pública, por mucha S. A. que lleve por apellido) tiene que hacer frente a una multa de 12.000 euros.
La situación propiciada por esta persona merecedora de sanción se remonta a hace más de dos años, tal y como recoge el acta de inspección, sin que los responsables de la empresa, ni la dirección, ni los políticos, se hayan querido, por lo que parece, ni siquiera dar por enterados. El acta considera merecedor de tal sanción el comportamiento con el personal de dicho responsable, que ha sido acusado de establecer un trato vejatorio hacia algunos de los trabajadores de la plantilla que, a juzgar por la larga lista de escritos y abajo firmantes, suponen un porcentaje muy significativo de la empresa.
Desde la llegada de esta persona al departamento de personal de la empresa, responsable de Recursos Humanos en anteriores organigramas, las expresiones inaceptables dirigidas a los trabajadores y trabajadoras que iniciaron la demanda han sido una constante, y frases tan particulares como las siguientes figuran en el acta del expediente sancionador: «¿Quién le manda a usted ocupar su puesto de trabajo? Aquí nadie lo tiene seguro, vuelva a su sitio que ya pensaré donde le pongo, y recuerde que no estamos al mismo nivel usted y yo». O esta otra perla, también referida a uno de los profesionales del centro que, al igual que la anterior, se acababa de reincorporar de una baja médica: «No sé dónde ponerle; usted no tiene sitio en esta empresa». O esta otra: «En esta empresa, los tiempos los marco yo; usted se levanta de la silla cuando yo lo diga» . Y otra más referida a una de las trabajadoras: «A ti te dejamos para después». O la dirigida a uno de los abogados de la empresa: «Si tienes algo personal contra mi, me lo dices, y si quieres salimos fuera de la oficina y arreglamos los problemas como hombres».
Un parte importante de las bajas laborales que se han dado y se dan en la empresa están directamente relacionadas con estos y otros comportamientos del citado responsable. La empresa, hasta ahora, como los monos de Gibraltar, sólo ver y callar, porque oír, lo que se dice oír, no han querido oír nada. El acta de inspección, cuya copia tengo en mis manos, y algunos escritos, cuyas copias también obran en mi poder, señalan que han sido numerosas las advertencias del personal y de los responsables delegados de personal ante la dirección de la empresa y ante la Dirección General de la Vivienda, a cuyo frente está Enrique Álvarez López.
Al menos en mi mesa, en dichos documentos con entrada de Registro, consta que en diciembre de 2007 hay un documento dirigido a la Dirección de la empresa, firmado por 14 trabajadores que, en enero de 2008, denunciaban por escrito -a los representantes sindicales y al director general de Vivienda- la situación creada, situación que éste parece no conocer -por acción u omisión- en tanto que consejero delegado de la misma. Además, a día de hoy y repasando el organigrama actual y la situación de muchos trabajadores y trabajadoras, podemos encontrarnos muchos profesionales que han sido literalmente defenestrados y otros que tiene fijado juicio incluso para los próximos días de este mes.
Todo un modelo de gestión del que el consejero del ramo, el señor Francisco González Buendía, debería responder políticamente, tomando las decisiones previas oportunas sobre una situación inadmisible en cualquier empresa y, por supuesto, mucho más en una Administración pública.

Comentario Cerrado