Después de la huelga de transportistas

Desde LOS VERDES, percibimos en los partidos tradicionales y los medios de comunicación un cierto optimismo al haber sorteado estos días las huelgas del transporte y los paros de la flota pesquera. Nosotros, en cambio, no podemos ocultar nuestra gran preocupación ante el avance del tsunami insostenible de la subida de los combustibles fósiles y, especialmente, por la gran dependencia de nuestro modelo de desarrollo actual.

Estos días ha quedado evidenciado que nuestras economías desarrollistas no están preparadas para enfrentarse a la crisis ecológica actual y que la falta de previsión de las empresas ha sido un duro golpe para su producción. El JIT (Just In Time), lo que significa mantener el stock en los camiones, es un sistema muy arriesgado de organización empresarial que puede llevar al paro a miles de trabajadores por falta de materia prima, por falta de productividad.

Pero eso no es todo lo que se ha vislumbrado estos días. La gestión territorial realizada por el Gobierno estos últimos años ha llevado al aumento excesivo del transporte por carretera. Ello es debido, por ejemplo, a la construcción de grandes polígonos industriales sin conexiones adecuadas al ferrocarril. El crecimiento exponencial de tráfico en nuestras carreteras ha sido debido a esta mala gestión, lo que ha llevado a la necesidad de ampliar, construir y artificializar aún más suelo.

LOS VERDES pedimos la reducción del tráfico por carretera en un 20% en 2010, la paralización de las obras de los trenes de alta velocidad, el fomento de políticas y el aumento del ferrocarril convencional en un 25% para 2010. En este marco las administraciones públicas competentes en materia de transporte tendrán que dedicar en 8 años sólo la mitad de su presupuesto para infraestructuras y la otra mitad para la movilidad sostenible. Por otro lado, es importante tener en cuenta los recursos naturales a nuestra disposición, a la hora de diseñar nuevos proyectos y elaborar mecanismos de participación ciudadana para toda nueva infraestructura, principalmente las de transporte.

Por último, pedimos una reforma ecológica de la fiscalidad, para tasar los productos según criterios ecológicos (distancia, uso de recursos naturales, contaminación, etc.), ayudas para la reconversión del sector transportista y para sistemas productivos que favorezcan los circuitos cortos de producción-consumo, como la creación de cooperativas productores-consumidores.

Comentario Cerrado