La Subida de los precios de carburante y la pesca: una perspectiva verde

Durante los meses de primavera de este año se han incrementado las
quejas por parte de los pescadores europeos por el rápido aumento de
combustible durante el año pasado. Muchos propietarios de barcos se
quejan sobre los costes del carburante que ha subido un 40% del total
de sus costes operacionales, ya que dicen que no podrán afrontar por
mucho tiempo. Están pidiendo subsidios para compensar el gasto de
combustible que incluya ayudas de 100.000 € por barco.

El proveer ayudas a los barcos para cubrir costes operacionales por
los precios del carburante no resolverá el problema subyacente que
enfrenta el sector, y en cierto sentido incluso empeorará la
situación.

El alto precio del fuel hoy no es una situación temporal, más bien es
estructural y a largo plazo, vinculada a un declive global de las
reservas y a un aumento de la demanda. Las consecuencias de la energía
cara para los barcos pesqueros debe ser analizada en un contexto más
amplio: otro problema que la industria debe aceptar y resolver, pero
también un problema de nuestra sociedad que considera la energía
barata como un derecho divino.

Modelo de industria pesquera de la Unión Europea

Durante los últimos 39 años, la industria pesquera europea ha
perseguido un modelo de desarrollo que consiste en construir barcos de
gran potencia y tonelaje, usando motores que virtualmente ignoran los
impactos ambientales de sus actividades. Este modelo ha sido
dependiente de billones de euros de ayudas a flotas nacionales y
privadas, y la suposición de que el fuel continuaría siendo
relativamente barato siempre.

Las consecuencias de este modelo de desarrollo son claras:

· Los bancos pesqueros de la UE han sido sobre explotados en un
grado mayor que la media global

· Tenemos flotas pesqueras demasiado grandes para capturar el
pescado disponible y de forma sostenible

· El uso de prácticas de pesca que aumentan los problemas
ambientales y degradan, destruyendo el hábitat marino.

· Incremento de la dependencia de zonas de pesca no europeas e
importaciones de terceros países

· Uso excesivo de motores de pesca y prácticas que son
consumidores intensivos de energía (especialmente varios tipos de
redes de arrastre), por lo que la industria global consume un 1,2 %
del total de carburante y produce un 1,4% de los gases invernadero

· Evolución hacia barcos más potentes y grandes, en vez de hacia
pequeños, resultando una significativa disminución de empleo.

El problema del fuel barato

Los barcos de pesca ya se benefician de una exención de la tasa de
fuel, una importante ayuda que, irónicamente, quita cualquier
capacidad a los gobiernos para amortiguar los incrementos de precios
ajustando los tipos de tasas. Estas ayudas benefician principalmente a
los barcos que consumen la mayor cantidad de energía, dándoles una
aventaja competitiva sobre los métodos de pesca que son menos
dependientes energéticamente.

Dados los muy complejos y profundos problemas actuales a los que se
enfrenta el sector, muchos de los cuales han sido agravados por el uso
hecho por los estados miembros de ayudas durante los últimos 20 años,
acceder a las demandas actuales de la industria de aprobar más ayudas
al combustible no puede resolver la crisis ni a corto ni a largo
plazo.

Dado que el precio del fuel crecerá aún más sin duda en el futuro,
cualquier tipo de ayuda financiera para reducir los costes de
operación de los barcos debería continuar indefinidamente o aplazaría
el problema sólo de forma temporal. Mientras tanto, las otras facetas
de la crisis quedarían sin resolver. No se conseguiría nada aparte de
malgastar el dinero de los contribuyentes.

Las negociaciones están actualmente en curso en la OMC sobre la
reducción de ayudas a la industria pesquera. En las principales listas
de prioridades debería prohibirse las ayudas directas como las ayudas
al combustible.

La perspectiva verde

Los verdes estmos convencidos que hay un futuro para la industria
europea pesquera, que puede llegar a ser un productor de empleo y
comida sana sostenible y rentable. Sin embargo, esto no puede
conseguirse siguiendo las mismas políticas que los Estados miembros
han seguido durante los últimos 30 años. Se hace necesario un cambio
radical de dirección:

· El actual énfasis en barcos pesqueros grandes consumidores de
energía debe dar lugar al uso de motores y técnicas que gasten menos
energía y que den mas empleo.

· Los motores activos que están en contacto con la superficie
del mar requieren mas energía que los motores pasivos, además causan
daños ambientales, y deben ser modificados para eliminar esos daños o
prohibidos en áreas donde el medio ambiente es vulnerable.

· Las flotas de muchas pesquerías son todavía más grandes de lo
necesario, por lo que hay que reducir su capacidad.

· Estas adaptaciones de las flotas de la UE deben hacerse para
flotas de pesca domésticas en aguas europeas y para flotas de aguas
lejanas alrededor del mundo, puesto que la solución del problema
europeo no puede consistir en simplemente exportarlo a otras regiones.

Como conseguirlo: el uso verde de las ayudas y el derecho a pescar.

La creación de la actual dependencia energética de las flotas de la UE
ha llevado décadas y billones de euros en ayudas que son poco
realistas si se espera que el problema sea resuelto rápidamente o sin
daños. Un buen comienzo en dicha dirección se realizó en 2002 durante
la más última reforma de la política común de pesca, cuando se terminó
con los subsidios a la construcción o exportación de barcos, y a
ciertos tipos de modernización de los barcos.

El actual programa de ayudas, los Fondos de pesca europeos (EFF), ya
permite a los Estados Miembros subvencionar muchas de las medidas que
podrían usarse para reformar las flotas europeas en línea con lo
anterior:

· Primer cambio de motor de pesca, que resulte en un método
pesquero que use menos combustible.

· Sustitución de motores por modelos más eficientes desde el
punto de vista energético.

· Apoyo al cese temporal de la pesca bajo ciertas condiciones
tales como una reestructuración.

· Apoyo a proyectos de ayuda a pesca costera de pequeña escala

· Ayuda a varios tipos de proyectos de comunidades para mejorar
la sostenibilidad

En la actual crisis climática en las pesquerías, la Comisión debería
ciertamente interpretar las provisiones de la EFF en un camino
favorable para ayudar a la transición de estos segmentos de la
industria de la EU, que demuestra la buena voluntad de ir hacia un
modelo de pesca más social y más responsable ambientalmente.

La responsabilidad para la orientación y la consecución de ayudas
queda en los Estados Miembros. Cualquier pequeña ayuda debe ser
condicionada a reestructurar las flotas a través de las líneas arriba
indicadas.

La actual estructura del mercado hace muy difícil para el pescador
pasar a incrementar sus costes al consumidor, especialmente en el
mercado globalizado de hoy, con tantos recursos alternativos. Los
pescadores deberían recibir un precio justo por su pescado que refleje
sus costes de captura, pero el precio debería también ser razonable
para los consumidores. Esto requiere una reforma de la organización
común del mercado, reduciendo el dominio de los grandes intermediarios
corporativos.

Por último, los Estados Miembros tienen autoridad para asignar sus
cuotas nacionales de la forma que más les interese. De esta forma, si
proporcionaran términos más favorables de acceso a las actividades
pesqueras para aquella parte de la flota nacional que pescan de forma
menos destructiva, con uso menor de energía y formas de pesca más
selectiva, y de esta forma se crearían incentivos significativos para
cambiar el modelo pesquero europeo. Una presión similar a nivel
europeo daría resultados si se cuestionara el concepto de estabilidad
relativa, para que las flotas que pescan de la forma más apropiada
recibieran una cuota superior de las ayudas.

Los pescadores y demás partes interesadas deben estar integrados en la
reestructuración.

El sector pesquero es muy diverso en Europa, tanto regionalmente como
de pesquería a pesquería en la misma región. Las soluciones a la
crisis actual y el mejor camino para una reestructuración del sector
deben ir en consecuencia. Es esencial involucrar al sector, solicitar
sus ideas e iniciativas para reestructura las flotas y proporcionar
opciones para ayudas financieras.

Michael Earle

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