Greenpeace advierte que con la incineradora el Principado incumple la legislación europea

La organización Greenpeace advirtió hoy de que el Gobierno asturiano planea la construcción de la incineradora de Serín “sin estudiar otras formas de tratamiento de basuras y obvia los objetivos de la Directiva Marco de Residuos“, según informó la organización ecologista mediante un comunicado.

Tras analizar el ‘Estudio multidisciplinar sobre fracción resto de residuos sólidos urbanos (RSU) en Asturias’ elaborado para la empresa pública Cogersa, Greenpeace expresó su “desacuerdo” con el contenido del mismo, ya que no contempla alternativas a la incineración y se centra en determinar cuál es la “mejor” forma de quemar las basuras asturianas.

La responsable de la campaña de Contaminación de Greenpeace, Sara del Río, señaló que la intención de este estudio desde su origen es “justificar la construcción de una planta de incineración en Serín, ya que no se ha incluido ninguna alternativa a la quema de residuos”. Y añadió que “el informe sólo responde a la pregunta de cómo quemar más basura, más barato y con más probabilidad de encontrar inversores, en lugar de buscar cuál es la mejor solución al tratamiento de residuos en la región”.

Según Greenpeace, el informe no aborda cómo van a cumplir desde el Principado de Asturias los objetivos de la Directiva Marco de Residuos, que fija para el año 2020 el reciclaje del 50 por ciento para los residuos urbanos y el 70 por ciento de los residuos procedentes de la construcción y demolición. Además, esta directiva exige la recogida selectiva de la materia orgánica y su tratamiento específico.

Una vez reducida a la mínima cantidad por medio del reciclaje y la reutilización, Greenpeace propuso como alternativa a la incineración de la denominada ‘fracción resto‘ (que son aquellos residuos que no han podido ser recuperados para el reciclaje) un tratamiento finalista, seguro y flexible. Una opción adecuada sería aplicación de nuevas tecnologías de inertización de estos residuos antes de depositarlos en un vertedero controlado.

Además, el estudio presenta algunas “lagunas“, según señaló la organización ecologista en el comunicado, ya que “no se ha analizado el impacto sobre el cambio climático de la incineración, mucho mayor que el de un sistema que priorice el reciclaje”. Greenpeace también echó en falta la realización de un análisis económico que determine los costes de construcción, control y mantenimiento de una planta de estas características y de cómo repercutirá en los contribuyentes.

“Asturias puede desarrollar una gestión de sus residuos más adecuada y respetuosa con el medio ambiente y la salud de sus ciudadanos o dejarse llevar por los intereses económicos de las grandes empresas”, apostillaron desde Greenpeace.

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