La UE no cree las mentiras de Rexach y Buendía

La UE ha comprobado la inexistencia de segunda fase en la obras del Musel. Debido a la negligencia de los responsables del Puerto en la gestión de las obras, han generado artificial e innecesariamente un sobrecoste multimillonario moviendo piedras en lugar de abastecerse en Aboño, donde había una cantera ya al inicio de las obras, y que fue la empleada por Constructora Internacional en 1969 para el puerto.
El Consejero Buendía creyó que en la UE todo vale y ha avalado una treta de colegial tramposo para conseguir más fondos que repartir. Las obras del puerto concitan a su alrededor un consenso nutricio de buena parte de los poderes fácticos asturianos. Han mentido y deben ser cesados. Hace meses que lo dijeron Los Verdes.
Pero no acaba ahí la cosa. Los responsables del desastre económico (no nos referimos a la negativa de la UE a dar más dinero para la fiesta) van a tener que dar muchas explicaciones y con mayor profundidad de lo que creen. Han dispuesto de 248 millones de euros de la UE y otros 250 millones a crédito del Banco Europeo. La negligencia roza la malversación cuando hablamos de esas cantidades, si la explicación no es buena y detallada.
Buendía está “inhabilitado”, dijo Valledor acertadamente, defendiendo lo impresentable a la vez que dice que no tienen pito que tocar (la obra depende de Puertos del Estado, luego de Zapatero).
Rexach culpó a Carreño, a HC-EDP y ahora ¿a Los Verdes? Mejor culpar al Ingeniero Director del puerto, y director de las obras, consentidor y cómplice de la generación del sobrecoste.
Ahora la responsabilidad brilla encima de la mesa de los responsables del Puerto, el problema está donde debe estar, en el bolsillo de quien lo creó.
La sociedad les ha dado una obra faraónica, con un presupuesto enorme y un plazo largo (46 meses). Han sido incapaces de ejecutarla en plazo, y ha dedicado sus esfuerzos a presumir y a generar gastos innecesarios. No nos pidan más.

Sólo hay 1 comentario

  1. Chus /

    La dimensión del sobrecoste de esta obra y su destino en materia de política energética hizo centrarse más en ella, pero es una práctica habitual que, a pesar de ser aberrante, ya pasa desapercibida, el que una vez iniciada la obra se paralice para realizar “modificaciones” que supondrán grandes incrementos. Todas las obras públicas de envergadura ¡TODAS! tienen sobrecoste. El sistema de concurso/licitación se ha quebrado, cualquier administración pública (estatal, regional, local) es susceptible de ser presionada por las grandes empresas o las grandes U.T.E.s que forman para ejecutarlas (o para subcontratarlas).
    Esta es la primera que “de momento” les sale mal. Digo “de momento” por que vistas las promesas de los políticos regionales no se donde acabaremos.

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