La banca… ¿un servicio público?

Artículo de JOSÉ IGNACIO GARCÍA ALONSO en La Nueva España, de 18 de setiembre de 2008

Imaginemos un futuro no muy lejano: Mi hijo pequeño cumple 18 años y ha llegado la hora de hacer el carné de identidad. Nos acercamos a la oficina de la Policía Nacional con nuestras fotos de carné en color, el certificado de empadronamiento y el libro de familia; rellenamos los correspondientes impresos y al poco tiempo recibimos el carné de identidad digital del tamaño de una tarjeta de crédito y con un chip-memoria donde se almacenan los datos de mi hijo. Cuando nos fijamos con más detalle vemos un código de 20 cifras que no aparecía en los carnés de identidad antiguos. Son los códigos de la nueva cuenta bancaria, de carácter público, asignada automáticamente a mi hijo en el Banco de España. Al entregarnos el carné de identidad nos entregan también un sobre cerrado con el código secreto de 4 cifras correspondientes a su cuenta corriente para operar en cajeros automáticos. Salimos corriendo de la Policía y nos acercamos a la primera oficina bancaria que vemos con cajero automático. Introducimos el DNI en el cajero, tecleamos el código de cuatro cifras y ya podemos empezar a operar con la cuenta. Lo primero que hacemos es cambiar el código de autentificación por otro nuevo, seguidamente hacemos un primer ingreso de 50 euros para que el chico aprenda a operar con el DNI y finalmente solicitamos un reintegro de 10 euros. El chico empieza a emocionarse y me dice que quiere aprender a hacer transferencias. Le doy los códigos de mi cuenta bancaria personal y me transfiere 5 euros. Todo va según lo previsto. Viendo que la cuenta funciona debidamente retiramos el DNI y nos vamos a casa. Obviamente «su banco no cargará comisión alguna a esta operación», es un servicio público y gratuito. En mi caso, hace ya unos años que utilizo mi cuenta corriente en el Banco de España para gestionar mis ingresos y gastos. Es una cuenta que no paga ningún interés pero que tampoco cuesta nada. Simplemente recibo mi sueldo en esa cuenta y tengo domiciliados todos los recibos y gastos fijos. Puedo hacer transferencias a otras cuentas y sacar dinero en cualquier cajero automático con mi DNI sin coste alguno. Por desgracia no puedo pedir préstamos ni crédito en esta cuenta. Para eso está la banca privada.

Bueno, volvamos al presente. ¿Les parece utópico? ¿Les parece irrealizable? ¿Se podría considerar la banca un servicio público al igual que la sanidad o la educación? Yo creo que sí. Hasta hace unos pocos años era posible recibir el sueldo mensual en metálico. Hoy en día eso es impensable. Lo primero que te piden en una empresa es tu número de cuenta corriente para hacerte la transferencia todos los meses. Hasta hace poco tiempo también íbamos a la oficina a pagar el recibo de la luz en metálico. Hoy en día todos nuestros gastos, incluso la cuota de la comunidad de vecinos, están domiciliados. Quien no tiene una cuenta bancaria no puede funcionar en la sociedad actual. Básicamente todos necesitamos y utilizamos una cuenta bancaria para gestionar nuestros ingresos y nuestros gastos. Los conceptos de fondo de pensiones, depósito a plazo, créditos, hipotecas, etcétera, son secundarios y no entran dentro de la obligatoriedad que tiene una cuenta corriente. Es decir, no todo el mundo necesita un crédito, un plan de pensiones o un depósito a plazo pero todo el mundo necesita una cuenta corriente. Por tanto, no sería descabellado pensar que lo que es obligatorio en la sociedad actual pueda ser asumido por el Estado como servicio público. Yo no pretendo que el Estado me pague intereses por el dinero que pueda guardar en mi cuenta corriente en un banco público, pero sí le pido que me facilite la gestión de mis ingresos y gastos y que no me cobre por ello. Si quiero recibir intereses, para eso está la banca privada. Tampoco le pido al Estado que me dé un crédito o que gestione mis deudas. Los préstamos, en la banca privada. Lo que sí puedo exigir al Estado es que todo ese dinero que los españoles puedan guardar en la banca pública lo gestione adecuadamente y que sus beneficios sirvan para financiar éste y otros nuevos servicios públicos de una sociedad en constante y vertiginoso cambio.

No sé lo que pensarán los banqueros. A veces se le ocurre a uno cada tontería… Pero da gusto imaginar cómo podría llegar a ser.

José Ignacio García Alonso es catedrático de Química Analítica de la Universidad de Oviedo

Sólo hay 1 comentario

  1. kike /

    Yo veo esta propuesta como muy buena y oportuna. Una cuenta “de oficio” en el Banco de España, personal, que la use el que quiera y que te sirva para empezar en la vida, al menos, sin tener que abrir en una oficina comercial.
    En los tiempos electrónicos y virtuales que vivimos, sería un avance deseable.

Comentario Cerrado